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IDQR se incorpora a UNAV para llevar el ‘networking’ de las agencias de viajes a la era de la inteligencia artificial

  • La plataforma de tarjetas digitales basada en analítica avanzada e IA se integra en la asociación para ayudar a las agencias a captar, gestionar y convertir oportunidades de negocio
  • La solución permite monitorizar visitas, clics y contactos generados en tiempo real, aportando métricas que facilitan una toma de decisiones más eficaz en la actividad comercial
  • Una empresa de 200 empleados podría evitar la emisión de más de 68 kilos de CO₂ al año sustituyendo las tarjetas tradicionales por digitales

La Unión Nacional de Agencias de Viajes (UNAV) y la plataforma IDQR anuncian hoy la incorporación de la firma tecnológica a la entidad nacional decana de las agencias, en calidad de miembro adherido. Con esta integración, el número de asociados en esta categoría supera ya la treintena.

IDQR es una plataforma de tarjetas de visita digitales, que posibilita la gestión inteligente de los contactos mediante el uso de analíticas avanzadas y sistemas de inteligencia artificial.

Estos soportes —que fueron presentados por Jorge Zamora y Víctor Zamora, responsables de la firma a las agencias en el Tecno Travel Agency— pueden compartirse al instante mediante código QR o enlace, sin necesidad de aplicaciones adicionales. La plataforma facilita la conexión con clientes potenciales, la organización de equipos y el seguimiento detallado de cada interacción comercial.

“La incorporación de IDQR refuerza el compromiso de UNAV con la digitalización de las agencias de viajes, poniendo al alcance de asociados herramientas que mejoran la eficiencia comercial y la gestión del contacto con el cliente. Hoy más que nunca, contar con soluciones que permitan medir, analizar y optimizar cada interacción es clave para competir en el sector”, asegura Iván Méndez, gerente de UNAV.

Con esta integración, añade Méndez, “UNAV acerca un instrumento que no sólo mejora el rendimiento de los equipos comerciales, sino que también impulsa un modelo de ‘networking’ más ágil, inteligente y alineado con las nuevas dinámicas digitales del mercado turístico”.

Entender mejor el comportamiento de los clientes

Entre sus principales funcionalidades destacan también la monitorización de visitas, clics y contactos generados, así como el análisis de métricas clave mediante gráficos, mapas de calor y embudos de conversión que ayudan a entender el comportamiento de los clientes y mejorar la toma de decisiones.

Asimismo, la plataforma permite la creación masiva de tarjetas, la gestión de equipos mediante organigramas y la integración con Apple Wallet y Google Wallet, lo que agiliza el uso en entornos profesionales. Añade, además, soluciones de IA para digitalizar tarjetas físicas de forma automática, reduciendo tiempos y errores en la gestión de datos.

Además de permitir a las empresas centralizar toda su red de contactos en una única plataforma accesible en tiempo real, o mantener siempre actualizados los datos, la nueva solución que plantea IDQR supone un paso más en la estrategia de sostenibilidad hacia la que se encamina el ecosistema del turismo y los viajes, del que forma parte el sector de las agencias.

De hecho, su empleo generalizado —en lugar de las tradicionales tarjetas físicas— conllevaría una reducción drástica de la huella ambiental.

Una tarjeta de visita clásica emite 1,71 g de CO₂

Para hacer visible esta contribución al futuro del planeta, la nueva firma del Universo UNAV aloja en su web una calculadora de este impacto, que estima la cantidad de CO₂, agua y dinero que se puede ahorrar pasando a las tarjetas digitales.

Según explica en su dirección electrónica, una tarjeta de visita de papel emite aproximadamente 1,71 g de CO₂ y consume agua en su producción. El cálculo parte del peso de una tarjeta estándar (≈ 1,8 g) y del factor de emisión de la producción de papel (≈ 950 kg CO₂ por tonelada). Eso equivale a 1,71 g de CO₂ por tarjeta.

De este modo, si una empresa de 200 empleados, por ejemplo, entrega 200 tarjetas por persona al año genera más de 68 kg de CO₂ y consume más de 21.000 litros de agua sólo en la producción de esas tarjetas.